

Durante décadas, Quetzaltenango ha sido reconocido como el principal centro económico del occidente de Guatemala. Se habla de Xela como la “segunda ciudad del país”, como un centro universitario, comercial, financiero y de servicios, y como un territorio con capacidad para convertirse en un verdadero polo de desarrollo regional.
Pero existe una pregunta mucho más concreta que pocas veces nos hacemos: ¿Qué tan grande es realmente la economía de Quetzaltenango?
La pregunta dejó de ser únicamente una cuestión de percepción. Por primera vez, Guatemala cuenta con información oficial del Banco de Guatemala que permite observar el Producto Interno Bruto a nivel departamental durante un período amplio. La nueva serie cubre los años 2013–2024 y permite dimensionar con mayor precisión la importancia económica de cada territorio.
Los resultados son interesantes. Y también plantean preguntas importantes sobre el futuro económico de Quetzaltenango.
De acuerdo con las cifras preliminares del Banco de Guatemala, el Producto Interno Bruto de Quetzaltenango alcanzó en 2024 aproximadamente Q38,202 millones en términos corrientes.
Para poner esta cifra en perspectiva, el PIB nacional alcanzó Q878,387.4 millones. Quetzaltenango representó así aproximadamente 4.3% de toda la producción económica del país.
Esto coloca al departamento entre las economías territoriales más importantes de Guatemala. El departamento de Guatemala concentra, por sí solo, 43.6% del PIB nacional, mientras Escuintla representa 8.9%. Quetzaltenango ocupa el tercer lugar, con 4.3%, seguido por Alta Verapaz y Huehuetenango, ambos con aproximadamente 3.7%.
Por lo tanto, cuando hablamos de Quetzaltenango como uno de los principales motores económicos fuera del área metropolitana, no estamos hablando únicamente de una percepción local: los datos nacionales confirman su relevancia. Pero hay algo todavía más interesante.
La nueva información del Banco de Guatemala permite observar la trayectoria de Quetzaltenango durante doce años. En 2013, el PIB departamental era de aproximadamente Q17,598 millones. Para 2024 había alcanzado Q38,202 millones. En términos nominales, la economía departamental pasó de alrededor de Q17.6 mil millones a Q38.2 mil millones en once años.
Esto representa un incremento de aproximadamente 117%.
Naturalmente, esta comparación debe interpretarse con cuidado. El crecimiento nominal incorpora tanto el aumento de la producción como el efecto de los precios. Por ello, no significa que la cantidad física de bienes y servicios producidos haya aumentado 117%.
Para analizar el crecimiento económico real debemos recurrir a las medidas de volumen utilizadas por el Banco de Guatemala. Y allí encontramos otro resultado relevante.
En 2024, la economía guatemalteca creció 3.7% en términos reales. Quetzaltenango creció 3.9%. La diferencia puede parecer pequeña, pero adquiere importancia cuando se observa la contribución de los departamentos al crecimiento nacional.
El Banco de Guatemala señala que Quetzaltenango ocupó la segunda posición nacional en términos de incidencia en el crecimiento del PIB, solamente después del departamento de Guatemala. Es decir, Quetzaltenango no solamente es una economía relativamente grande: también está contribuyendo de manera importante al crecimiento de Guatemala.
Durante 2023 el crecimiento real del departamento había sido de 4.2%, por lo que en 2024 se produjo una moderación, aunque el ritmo continuó siendo positivo y ligeramente superior al crecimiento nacional.
Aquí aparece quizá uno de los hallazgos más importantes. La economía de Quetzaltenango ya no puede explicarse únicamente a partir de la agricultura. El propio Banco de Guatemala identifica como principales fuentes del dinamismo de 2024 al comercio y reparación de vehículos, salud, actividades inmobiliarias, actividades financieras y de seguros, y enseñanza.
Además, algunas actividades registraron tasas de crecimiento particularmente significativas. La salud creció 9.4%; el comercio y reparación de vehículos 6.2%; las actividades financieras y de seguros 5.8%; alojamiento y servicios de comidas 5.7%; información y comunicaciones 5.2%; actividades inmobiliarias 4.4%; y enseñanza 3.7%. Estos datos muestran una transformación estructural importante.
Quetzaltenango está desarrollando una economía cada vez más orientada hacia los servicios, el comercio, las actividades financieras, la salud, la educación y los servicios profesionales.
Esto resulta coherente con lo que cualquier visitante puede observar en el territorio: universidades, hospitales, centros comerciales, restaurantes, instituciones financieras, servicios profesionales, construcción inmobiliaria y una creciente actividad empresarial. Pero los datos permiten pasar de la percepción a la evidencia.
La fotografía tampoco es completamente positiva. Mientras varias actividades mostraron un comportamiento favorable, otras registraron contracciones. La construcción cayó 3.9% en términos reales durante 2024. El suministro de electricidad, agua y saneamiento disminuyó 2.3%, mientras agricultura, ganadería, silvicultura y pesca registró una variación de -0.5%.
Este comportamiento plantea una pregunta fundamental: ¿Está Quetzaltenango diversificando su economía o simplemente sustituyendo unas actividades por otras?
La respuesta requiere analizar no solamente cuánto crece la economía, sino también qué tipo de actividades están creciendo, qué productividad generan y cuántos empleos de calidad producen.
Aquí conviene introducir una segunda fuente de información. El Índice de Competitividad Local (ICL) de FUNDESA permite observar la economía desde una perspectiva diferente. El ICL no mide simplemente cuánto produce un territorio. Evalúa las condiciones que permiten generar productividad y crecimiento sostenible mediante doce pilares: instituciones, infraestructura, adopción de TIC, entorno económico, salud, habilidades, inversión productiva, mercado laboral, sistema financiero, tamaño de mercado, dinamismo empresarial y capacidad de innovación.
En otras palabras: el PIB nos dice cuánto produce una economía; la competitividad nos ayuda a entender qué tan preparada está para producir más y mejor en el futuro. Esta distinción es fundamental.
En el ICL 2025, el municipio de Quetzaltenango aparece en el puesto 20 entre los 340 municipios del país, con una puntuación de aproximadamente 64 puntos sobre 100. En el ranking aparecen también otros territorios que permiten establecer comparaciones interesantes, como Antigua Guatemala, San Lucas Sacatepéquez, Zacapa y distintos municipios del área metropolitana.
Por tanto, Quetzaltenango tiene una economía importante y un nivel de competitividad relativamente alto dentro del contexto nacional, pero todavía existe una brecha considerable entre su potencial y las condiciones necesarias para aprovecharlo plenamente.
Los datos permiten llegar a una primera conclusión. Quetzaltenango sí es una economía importante para Guatemala. Genera aproximadamente Q38.2 mil millones de producción anual, representa 4.3% del PIB nacional y fue el segundo departamento con mayor incidencia en el crecimiento económico del país durante 2024.
Pero el tamaño económico no debería convertirse en motivo de complacencia. La verdadera pregunta para Quetzaltenango no debería ser solamente: ¿Cuánto producimos? Deberíamos comenzar a preguntarnos: ¿Cuánto podríamos producir si aprovecháramos plenamente nuestro potencial?
Y esa pregunta conduce directamente al tema de la competitividad. Un territorio puede tener universidades, hospitales, empresas, bancos, comercio, población y mercado; pero si enfrenta problemas de infraestructura, movilidad, planificación urbana, innovación, inversión productiva, conectividad, institucionalidad o formación de talento, su crecimiento puede quedar por debajo de su verdadero potencial.
Quetzaltenango tiene una ventaja que muchos territorios no poseen: ya cuenta con una base económica significativa. El desafío consiste ahora en convertir esa base en mayor productividad, inversión, empleo formal, innovación y bienestar.
Quizá uno de los mayores problemas del desarrollo económico local ha sido que discutimos mucho sobre Quetzaltenango, pero medimos poco. Por eso, contar con información departamental del Banco de Guatemala y con herramientas como el Índice de Competitividad Local de FUNDESA abre una oportunidad.
A partir de ahora podemos comenzar a responder preguntas con datos:
· ¿Cuánto crece la economía?
· ¿Qué sectores están creciendo?
· ¿Dónde se genera el empleo?
· ¿Cuántas empresas existen?
· ¿Cuánto crédito recibe el territorio?
· ¿Cuánto se invierte?
· ¿Cómo evoluciona la productividad?
· ¿Qué municipios están avanzando?
· ¿Dónde están las mayores brechas?
· Y, sobre todo: ¿Qué decisiones pueden hacer que Quetzaltenango se convierta realmente en el motor económico del occidente de Guatemala?
Este artículo es solamente el primer paso. Porque conocer el tamaño de nuestra economía es importante. Pero conocer por qué crece, qué la limita y hacia dónde puede crecer es todavía más importante.
Dennis Iván Rodas Anzueto
Dennis Iván Rodas Anzueto | LinkedIn
Banco de Guatemala, Producto Interno Bruto Regional y Departamental, año 2024.
Banco de Guatemala, Producto Interno Bruto por Departamento, años 2013–2024.
Fundación para el Desarrollo de Guatemala – FUNDESA, Índice de Competitividad Local 2025.

Economista con Maestría y Doctorado en Economía y más de 30 años de experiencia profesional y académica en consultoría, gestión institucional, docencia universitaria y liderazgo organizacional.
Ha acompañado a empresas, instituciones públicas y organismos internacionales en procesos de expansión, sucesión empresarial, análisis de factibilidad y mejora continua, contribuyendo a transformar ideas en proyectos sostenibles.
En el ámbito académico, ha sido profesor universitario en siete universidades y cuatro Escuelas de Negocios, ocupando cargos de coordinación, dirección y decanatura. Su compromiso con la formación de profesionales se refleja en programas de pregrado, posgrado y educación ejecutiva.
Entre 2020 y 2024 se desempeñó como Gerente General de INTECAP, liderando procesos de innovación, modernización y fortalecimiento institucional en beneficio de miles de guatemaltecos.
Apasionado por la formación, la consultoría estratégica y la generación de impacto, le interesa colaborar con organizaciones que busquen crecer de manera sostenible, innovar y fortalecer su competitividad en el mercado global.