Ubico ejerció la dictadura durante algo más de trece años, y en ese período dejó una obra impresionante, que hoy permanece a la vista de todos. El Palacio Nacional, concluido en 1943, es la expresión más evidente de ello, aunque lo más importante que hizo no resulta tan aparente.
Su dictadura no fue sangrienta, pero su control sobre el país fue total, lo que permitió acabar con la delincuencia y crear un ambiente de seguridad que hoy, todavía, muchos recuerdan con nostalgia. Es una fábula la que dice que implantó la “ley fuga” porque esa supuesta ley, aquí y en todo el mundo, siempre ha existido para los delincuentes que escapan de sus custodias.
Al comenzar su mandato Jorge Ubico se ocupó, ante todo, de sanear las finanzas públicas. Redujo los gastos, bajando los salarios, aunque esto fue más aparente que real, pues los empleados públicos, en los últimos tiempos de la presidencia de Chacón, solo recibían bonos que tenían un valor cada vez menor en el mercado. Con su política de austeridad logró, en poco tiempo, tener superávit en las cuentas del gobierno. Allí comenzó en firme su obra pública.
No solo mandó a construir, con los mejores acabados, el que hoy es el Palacio Nacional de la Cultura, sino que, con inteligencia, logró que el país se comunicara con una extensa red de carreteras y contara con edificios como el de Correos, el Aeropuerto y muchos otros menos notables, como escuelas, cloacas y acueductos en todo el país.
Publicado el 7 de abril de 2026