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CULTURA, TURISMO Y PROSPERIDAD

Red Nacional de Grupos Gestores
14 de mayo de 2026• Por Rodolfo Custodio

El término cultura abarca más áreas que las tradicionales. En 1980 se instaló la frase "clúster cultural" que se enmarca en los procesos de regeneración urbana liderados por la cultura, impulsados por fuerzas de mercado (bottom-up) en ciudades norteamericanas y por el sector público (top-down) en ciudades europeas. Una tipología sociológica distingue: clústeres burocráticos (instituciones culturales), clústeres asociativos orientados al mercado (industrias culturales de producción y consumo) y clústeres comunitarios (barrios de artistas y creadores).

 

Con gran éxito, muchos países implementaron proyectos culturales basados en este modelo desde hace varias décadas. En Guatemala, algunos programas similares se han implementado en la ciudad capital, como es el caso de Cuatro Grados Norte y algunos espacios audiovisuales, sobre todo, para exhibir producciones nacionales. Antigua Guatemala y Quetzaltenango también han procurado espacios de este tipo.

 

Pero en su mayoría, han sido modelos híbridos y de prueba y error debido a que únicamente interviene la iniciativa privada. A nivel municipal, deben crearse los espacios y las facilidades para ello, por supuesto, con estudios bien elaborados de impacto ambiental y de factibilidad, pero debemos entender de una vez por todas que el potencial económico de Guatemala es el turismo y la cultura genera un alto porcentaje de ese beneficio.

 

En Quetzaltenango han surgido nuevas propuestas culturales muy interesantes. La denominación de Parque Intercultural abrió nuevas oportunidades al CIDEQ, que en poco tiempo ha realizado varias exposiciones relevantes, una biblioteca renovada y un museo del Ferrocarril de Los Altos que promete ser un atractivo cultural muy interesante para propios y extraños. De igual forma, están surgiendo nuevas academias y exposiciones de arte en las diferentes zonas de la ciudad, incluso de diseño digital, así como escuelas de danza y aprendizaje musical, y en el campo audiovisual, lugares como Cinespacio ofrecen la oportunidad a cineastas emergentes de exhibir sus obras, algo que no podrían hacer en cadenas de cines por los costos que esto implica.

 

La Casa de la Cultura de Occidente ya no es la gestora principal del municipio como en el pasado, y otras vertientes han tomado la batuta generando eventos que atraen al público, por lo que debe existir, -insisto nuevamente- alianzas público-privadas que permitan la creación de estos nuevos espacios y las facilidades para desarrollarlas.

 

Quetzaltenango cuenta con un centro histórico único, y con artistas magníficos que buscan apoyo y espacios de difusión. Las autoridades municipales bien podrían conformar un grupo especializado integrado por académicos y gestores culturales para su desarrollo y no volver a caer en los desaciertos de celebraciones como la de los 500 años, que fueron decididas en una sesión de consejo.

 

Debe erradicarse el pensamiento de que solo en determinadas fechas se pueden generar ingresos por turismo como Semana Santa, la feria o Navidad y enfocar todas las fuerzas en desarrollar un proyecto integral cultural y turístico que revitalice la economía tan golpeada por la falta de trabajo y oportunidades, pero solo se logrará si las autoridades municipales están abiertas al cambio. Por supuesto que esto implica inversión en temas de energía eléctrica, servicios, accesibilidad y transporte, pero ¿por qué no podemos soñar con una ciudad verdaderamente cultural como el motor de la economía local?